Aprender cada dìa

Posted in Las experiencias de Berenice on 7 junio, 2010 by somosunaunidad

 

 

Es cierto que “cada persona en su historia es única e irrepetible”. Berenice dudo muchas veces de esto, ella consideraba que la persona, si es única, no así las historias.

 

 

 

Era inconciente repitiendo la misma historia de su madre, siendo esposa y madre de un hombre violento. Su padre había sido alcohólico y esa enfermedad desataba la furia, pero su esposo no tenía vicios. El era un psicópata. De todas maneras, sea como fueran las circunstancias, la historia era parecida. Cuando le echó de su vida y de la casa,  estaba decidida a cambiar la historia; Solo que en esta circunstancia, el rol de madre alcanzaba dimensiones insospechadas. La culpa inconsciente de aquel gesto de “echar al padre de sus hijos” era una lucha consigo misma. El reto constante era un sentimiento de compromiso desmedido, intentando dar y ser mucho más de lo que podía… Ese auto desafío término desbordándola emocionalmente.

 

 

Comprendió entonces, que si bien su maternidad era muy particular. Los roles son únicos en cada género, la madre será siempre la madre y como tal, no puede ser padre. La experiencia le estaba enseñando ser sencillamente madre, eso si con doble turno de trabajo cotidiano. Así fue que se ocupo con ternura de madre, con determinación de madre, y con coraje de madre a ser sencillamente una buena madre.

A la familia le acompañaba un hombre, el compañero de su madre, pero para Berenice la dimensión de su rol de hija, brillaba solo sobre la persona de su madre. Esa persona era respetada solo como “el compañero de la abuela”…Luego llego el novio y posteriormente esposo de la  tía, pero de nuevo para Berenice, en su rol de hermana respetaba a la persona solo como “el esposo de su hermana” tardo mucho tiempo en sembrar en su corazón el deseo de sentirlo un hermano. Los niños más pequeños crecían, sujetos a estos sentimientos y lo vivían sin cuestionamientos. La mayor, sin embargo no manifestaba nada, se evadía con resignación.

 

 

El punto más oscuro fue cuando Berenice, advirtió que las niñas tenían perfiles matriarcales y esto comenzó a afectar la relación con su hermano varón. Berenice apostaba a la familia y luchaba, a través de la educación, que sus hijos aprendieran a ser generosos y fundamentalmente respetuosos en sus roles, esto significaba crear en ellos la firme convicción de que, el error de sus padres no debía volver a repetirse en ellos. Magi la mayor, lo comprendió inmediatamente, pero la vida la ponía ante una responsabilidad moralmente ineludible, cuidar de sus hermanos, mientra Berenice trabajaba todo el día. Hablaba todo el tiempo de esto con Berenice, y ella tenía solo palabras de halago y agradecimiento, por su generosidad. Lamentablemente, esto provoco que la jovencita, se exigiera mucho más. Tal como lo hizo Berenice, cuando cargo con el fantasma de las culpas. Solo que ella lo hacia, para recibir gestos y palabras de mucho afecto. Berenice comprendió entonces que el buen propósito, el sacrificado empeño y las mejores de las intenciones, no alcanzaban a ser realmente buenas. Comprendió, que por mucho que lo intentara, no alcanzaría a formar con cierta normalidad, personas plenas. Era demasiado. A pesar de su buen empeño. El ser una buena madre iba mas allá de hacer bien las cosas esperando buenos resultados.  El resultado no dependía de ella, menos aún con una historia que no dejaba de hacer sombra.   

 

Nota: Las experiencias de Berenice y todo el contenido que expreso y siento, se mudan aqui http://cris-sincorteza.blogspot.com/

 

Un abrazo

Cristina

 

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Corazón de madre

Posted in Las experiencias de Berenice on 2 junio, 2010 by somosunaunidad

Para Berenice los años habían pasado muy rápido, desde aquella vez en que, la vida le gritaba en su vientre nacer, mientras su corazón se agitaba de gozo.

 

 

 

Entonces tuvo que tomar la decisión de dar a luz. De dar vida, a un ser…dos…tres…cuatro…cinco, inocentes y frágiles niños y niñas, que llevaran para siempre, el estigma de no ser deseados por el padre. Solo una mujer…la madre, les arrulla, les acaricia…les sueña.

Si…los años se escurrieron como el agua entre los dedos. Solo que para Berenice…el tiempo fue tenaz, corajudo, decisivo  y valiente. Pero al mismo tiempo, temeroso, lento, frágil, solitario y vacío.

 

Salio de su habitación y entro en el cuarto de las niñas… miro las muñecas de trapo en el suelo. Sonrió y paso al cuarto del varón, dormía abrazado a un velero de madera, se acerco lo retiro suavemente de sus brazos, lo puso sobre la mesa de luz, y salio despacio. Encendió una tenue luz en el pasillo, suspiro y volvió a su cuarto. Quedó con los ojos abiertos en la penumbra y el sueño, no se aliaba al cansancio. Volvió a levantarse, salió al balcón y sentada en el suelo, encendió un tabaco. Se quedo mirando la noche, brillante de estrellas, mientras se preguntaba…y ahora?…que voy hacer…?

El tiempo se hacia cenizas de tabaco, y en su mente no había respuestas, sentía solo una certeza concreta. Ser una buena madre…hacer lo que fuese necesario y lograrlo.

 

Pero como se hace? Como se sabe con veintisiete años con una historia de tanta violencia. Que lo que dijese o hiciese como madre es lo correcto. De donde tomaría un referente?  Quería lo mejor para sus hijos, pero no tenía las herramientas humanas, para lograrlo, no tenía perfiles ejemplares de abuelos, tíos o primos. No existía ese contexto. Solo había una abuela sola y quebrantada y una tía soltera con tanto dolor de vida, como el de Berenice. Los niños eran una nueva generación, nacidos lejos de su provincia, lejos de sus lazos familiares. Los vínculos, habían caído en el olvido y así se quedarían.

Como empezar con tanto vacío…

Berenice, fijo su mirada en una estrella y pensó…hoy te miro solo a ti, mañana miraré a otra y así cada día… así viviría cada momento como único, esperando sin desfallecer, el amanecer de un nuevo día.

 

 

Cristina

Algo para pensar y orar esta semana

Posted in Sentidos, sensaciones on 31 mayo, 2010 by somosunaunidad

La familiaridad tiende a opacar los sentidos. Los lugares tienden a perder su magia. Aceptamos a las personas por lo que parecen ser, y a veces tomamos a Dios como conocido. Debemos volver a mirar nuestro entorno familiar: las calles arboladas de nuestras ciudades; los ríos, arroyos y canales; las criaturas de los bosques y los campos; las aves del cielo; las personas con las que vivimos o encontramos en el trabajo o en el descanso, y veamos en todas ellas algo de belleza y bondad. Si yo perdiera mi vista, ¿cómo desearía ver la textura, el color y el movimiento de mi entorno?

 

Señor, abre mis ojos y mi corazón para poder ver tu Amor en el mundo… Amén.

 

Jesuitas Irlandeses

Prólogo

Posted in Las experiencias de Berenice on 26 mayo, 2010 by somosunaunidad

 
La existencia de Berenice, es el costante presente.
 
 

 
 
Su vida continúa en un vendaval de bajos y altos, como el movimiento de un electrocardiograma. El pulso de su vida late…y su silenciosa trascendencia, cala mas hondo los surcos de su historia.
 
A todos los nuevos amig@s les entrego las húmedas letras de su vida.  http://cris-pandora.blogspot.com/
Cristina
 
 
 

Ciudadanos de un mismo planeta

Posted in Sentidos, sensaciones on 5 marzo, 2010 by somosunaunidad

Nuevamente la naturaleza nos hace sentir su fuerza, hace poco en Haití y
ahora en Chile, recordándonos que todos somos ciudadanos del mismo planeta, más
allá de las fronteras que puedan “separarnos”.

Comparto con ustedes desde la pluma de Pablo Neruda. El retrato de una geografia quebrada, él la eternizo en un poema. Y como un cuadro que cae, quebro la naturaleza, un espacio de su retrato…de esperanza ausente.

Cuando de Chile

OH Chile,
largo pétalo
de mar y vino y nieve,
ay cuándo
ay cuándo y cuándo
ay cuándo
me encontraré contigo,
enrollarás tu cinta
de espuma blanca y negra en mi cintura,
desencadenaré mi poesía
sobre tu territorio.

Hay hombres
mitad pez, mitad viento,
hay otros hombres hechos de agua.
Yo estoy hecho de tierra.
Voy por el mundo
cada vez más alegre:
cada ciudad me da una nueva vida.
El mundo está naciendo.
Pero si llueve en Lota
sobre mí cae la lluvia,
si en Lonquimay la nieve
resbala de las hojas
llega la nieve donde estoy.
Crece en mí el trigo oscuro de Cautín.
Yo tengo una araucaria en Villarrica,
tengo arena en el Norte Grande,
tengo una rosa rubia en la provincia,
y el viento que derriba
la última ola de Valparaiso
me golpea en el pecho
con un ruido quebrado
como si allí tuviera
mi corazón una ventana rota.

El mes de octubre ha llegado hace
tan poco tiempo del pasado octubre
que cuando éste llegó fue como si
me estuviera mirando el tiempo inmóvil.
Aquí es otoño. Cruzo
la estepa siberiana.
Día tras día todo es amarillo,
el árbol y la usina,
la tierra y lo que en ella el hombre nuevo crea:
hay oro y llama roja,
mañana inmensidad, nieve, pureza.

En mi país la primavera
viene de norte a sur con su fragancia.
Es como una muchacha
que por las piedras negras de Coquimbo,
por la orilla solemne de la espuma
vuela con pies desnudos
hasta los archipiélagos heridos.
No sólo territorio, primavera,
llenándome, me ofreces.
No soy un hombre solo.
Nací en el sur. De la frontera
traje las soledades y el galope
del último caudillo.
Pero el Partido me bajó del caballo
y me hice hombre, y anduve
los arenales y las cordilleras
amando y descubriendo.

Pueblo mío, verdad que en primavera
suena mi nombre en tus oídos
y tú me reconoces
como si fuera un río
que pasa por tu puerta?

Soy un río. Si escuchas
pausadamente bajo los salares
de Antofagasta, o bien
al sur, de Osorno
o hacia la cordillera, en Melipilla,
o en Temuco, en la noche
de astros mojados y laurel sonoro,
pones sobre la tierra tus oídos,
escucharás que corro
sumergido, cantando.

Octubre, oh primavera,
devuélveme a mi pueblo.
Qué haré sin ver mil hombres,
mil muchachas,
qué haré sin conducir sobre mis hombros
una parte de la esperanza?
Qué haré sin caminar con la bandera
que de mano en mano en la fila
de nuestra larga lucha
llegó a las manos mías?
Ay Patria, Patria,
ay Patria, cuándo
ay cuándo y cuándo
cuándo
me encontraré contigo?

Lejos de ti
mitad de tierra tuya y hombre tuyo
he continuado siendo,
y otra vez hoy la primavera pasa.
Pero yo con tus flores me he llenado,
con tu victoria voy sobre la frente
y en ti siguen viviendo mis raíces.

Ay cuándo
encontraré tu primavera dura,
y entre todos tus hijos
andaré por tus campos y tus calles
con mis zapatos viejos.
Ay cuándo
iré con Elías Lafferte
por toda la pampa dorada.
Ay cuándo a ti te apretaré la boca,
chilena que me esperas,
con mis labios errantes?
Ay cuándo
podré entrar en la sala del Partido
a sentarme con Pedro Fogonero,
con el que no conozco y sin embargo
es más hermano mío que mi hermano.
Ay cuándo
me sacará del sueño un trueno verde
de tu manto marino.
Ay cuándo, Patria, en las elecciones
iré de casa en casa recogiendo
la libertad temerosa
para que grite en medio de la calle.
Ay cuándo, Patria,
te casarás conmigo
con ojos verdemar y vestido de nieve
y tendremos millones de hijos nuevos
que entregarán la tierra a los hambrientos.

Ay Patria, sin harapos,
ay primavera mía,
ay cuándo
ay cuándo y cuándo
despertaré en tus brazos
empapado de mar y de rocío.
Ay cuando yo esté cerca
de ti, te tomaré de la cintura,
nadie podrá tocarte,
yo podré defenderte
cantando,
cuando
vaya contigo, cuando
vayas conmigo, cuándo
ay cuándo.

                                                    
Pablo Neruda



Dentro mío

Posted in Porque tú estas ahí on 26 febrero, 2010 by somosunaunidad


Te guarde en un jardín, arbolado de flores.
Donde los niños, juegan inocentes y confiados.
Donde estrechos caminitos, llevan a una fuente.
Donde dejo correr, mis letras en poesía,
Fluyendo en el agua cantarina.

Te guarde, para tenerte siempre,
Floreciendo en la arboleda fresca, de la brisa.
Que besa con ternura, mis mejillas.
Llenando de caricias, nuestras manos.

Cantarina el agua de poesía,
Jugando con pétalos de azahares
La fuente del jardín, que fluye mío.
Te alcanza cada día…
Con brisa que no cesa de suspiros

Alma desnuda

Posted in Sentidos, sensaciones on 18 febrero, 2010 by somosunaunidad

Alma desnuda, es una poesía que leí cuando tenía poco mas de diesiseis años. Con ella conocí a su creadora: Alfonsina Storni, desde entonces…Alfonsina escribe casi todo lo que siento. La he vuelto a leer en estas vacaciones, sacando un montón de libros que nada tenían que ver con poesías…ella siempre me sorprende y viene a mi encuentro cuando menos lo espero. Y la verdad, siempre es una alegre y grata sorpresa. Espero les guste.



Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

                                                                  Alfonsina Storni